“Es mejor perder por una causa justa que ganar por una injusta”

A veces, por una cuestión necesaria, nos callamos delante de las cosas erróneas. Pero, cuando actuamos de manera justa, nos volvemos en una especie de incómodo para otras personas.

Algunos años, cuando trabajaba en una empresa como archivista, ocurrió algo que afectó a mis colegas y a mí. Nuestro jefe se quedó de vacaciones y otra persona lo sustituyó. Fue un mes de locura, mucho trabajo, problemas a resolver y documentos para firmar.

Bueno, todo caminaba bien hasta que hubo algo que Ricardito no hizo tan bien…

Una tarde, llegó alguien de una Editora para hacer una entrega que no era del sector de Ricardito, pero en este día, él estaba con mucha gente en su despacho y el recepcionista no podría recibir sin tener la firma de él. Así, encaminó el chico para Ricardito que firmó pronto, olvidando de poner la fecha.

Entonces, el tiempo pasó. Nuestro jefe volvió de vacaciones y después de algunos días de su llegada, el problema vino a la superficie. Aquel documento llegó retrasado al sector financiero y la empresa tuvo que pagar interés muy altos. Señor Barros“Es mejor perder por una causa justa que ganar por una injusta”, el jefe, estaba muy preocupado y el Director Financiero, colérico, juró hacer algo extremista, caso no hubiera alguna solución. Todos nos quedamos nerviosos por nuestro colega hasta porque es una persona muy competente. Si hubo error de su parte, alguna conversa con algun acuerdo podría se resolver.

A causa de esto, hubo muchas reuniones e investigaciones hechas por la auditoría. Lo que nos quedó pasmados, fue la reación de algunas personas. Nadie quería involucrarse en eso, ya que tuvieron pequeña o grande participación. Aún así, cobardía o miedo hizo que todos sólo pensaran en si mismos.

Finalmente, propusieron el absurdo a Ricardito : pagar el interés o despir el recepcionista. Tanto los directores como los auditores hicieron de todo para que escogera la segunda propuesta, pero su lado humano habló más alto. Él no era capaz de hacer eso y como dijo, “nadie conoce la naturaleza del otro”. Por lo tanto, escogió la primera como siendo lo más justo.

Desde entonces, estas personas se volvieron sus enemigos hasta que no aguantando más, se demitió. No hablamos nada ni insistimos para cambiar de idea. Ya sabíamos lo que pasaba y después, las cosas podrían peorar.

Además, él hizo el correcto y debido a esta prueba de vida, logró mucho éxito en su vida profesional.

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~ por Márcia Vidal em abril 21, 2008.

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